viernes, 7 de noviembre de 2008


... en mi sueño, sentí el roce de su mano en mi mejilla,
sentí su aroma recorrerme,
y me sentí diciendo su nombre,
suave,
despacio,
arrinconada en la esquina de la cama,
atrapada pero no indefensa,
ni víctima ni victimaria,
metida en ese juego de iguales,
de decisiones correctas e incorrectas,
errando,
viviendo,
rozando los cuerpos a distintas velocidades,
deseando, teniendo, dejando, volviendo, girando, riendo, bailando,
sentir, oler, mirar, probar, oírle cantando tus placeres,
el baile y festín para los sentidos,
percibiendo deseo y ausencia,
me inundo,
de tristeza,
se hace tarde o temprano,
se acaba el sueño,
sigo incompleta...

al despertar le muerdo la oreja a la nostalgia,
extrañando lo ausente,
lo aún no existente
y lo que no será...

4 comentarios:

Marte dijo...

tierno y nostálgico... pero bueno

Paola Vega dijo...

Uffffff.... genial.... encantador.... POESÍA... Hermoso... y tan real que no hace falta cerrar los ojos e imaginar las letras... se pueden sentir!!!

José Miguel dijo...

Muy bueno, escribís muy bien, talvez un poco trágico, pero bueno la vida tiene su buena parte de contenido trágico....

Mundo dijo...

la ausencia y la nostalgia también generan sabores compuestos más allá de las aburridas certezas que fabricamos.