oler a tierra mojada
transpirar con sabor a maracuyá
pintar espirales multicolor
incendiar con lluvia una pasión
y embriagarte en una carcajada
Reflexiones sobre las particularidades de la cotidianidad...
Publicadas por Luna Místika a la/s 1:58 p. m.
caen las gotas por mi espalda,
cálidas,
sutiles
suben las gotas por mis piernas,
lloran mis muslos
aterciopeladas gotas
en mis brazos,
en mis senos,
en mis curvas
me purifico,
en agua
me conservo,
en memorias.
Publicadas por Luna Místika a la/s 5:35 p. m.
Publicadas por Luna Místika a la/s 1:52 p. m.
brillaba el sol, y aún así llovía en mi espalda
la lejanía no sólo separa los cuerpos,
Publicadas por Luna Místika a la/s 10:27 a. m.
Hay algunas cosas sobre mí que cualquier persona que se diga cercana a mí debe saber (por aquello de la sanidad de las relaciones interpersonales). Es mi lista de mis "me emputa"
Publicadas por Luna Místika a la/s 4:58 p. m.
debería decir algo, pero se me quitaron las ganas.
yo sólo me sé leal
Publicadas por Luna Místika a la/s 6:45 p. m.
Mi cuerpo es imperfecto. El mío y el del resto de las mujeres. Por alguna distraída razón fuimos remitidas con desafortunados defectos de fábrica: pechos inadecuados, o muy grandes o muy pequeños, poco elevados, estrábicos, bizcos, deprimidos. Falta cadera, sobra cadera, cintura difusa, nalgas deficitarias. Para colmo de desdichas, me entero por una publicidad de que ese vilipendiado trozo de nuestra anatomía oculto bajo el triángulo inferior del bikini, puede –contrario a lo que se podría conjeturar– “matar pasiones”.
Eso reza el anuncio en escandalosas letras mayúsculas. Se infiere que por culpa de su olor, sus fluidos. Su “suciedad”. Se me propone sentirme “limpia, fresca y protegida” gracias al empleo de protectores diarios.
¿Que a quién protegen? Leo: “Tu ropa interior”. Me siento un poco amoscada. Creo valer un poco más que mi calzón, pero, en fin.
Todo esto viene a cuento porque, independientemente de que a alguien le complazca usar todos los días las delgadas lengüetas de algodón (está en su legitimísimo derecho), y de que las toallas sanitarias constituyan uno de los más agradables aportes de la industria moderna al bienestar femenino, encuentro consternante que una vez más se desprestigie en público y a página completa nuestro sexo. Vagina. Releo la palabra –la innombrable– en los célebres Monólogos de Eve Ensler . Que al respecto apuntan en boca de uno de sus personajes: “Mi vagina no necesita ser ‘limpiada’. Huele bien así.” … “Eso es lo que están haciendo –tratando de limpiarla, de hacerla oler a aerosol para el baño o a jardín. Todos esos aerosoles –floral, frutal, lluvioso. No quiero que mi sexo huela a lluvia. Completamente lavado, como si uno lavara el pescado así que lo cocinó. Lo que quiero es que me sepa a pescado. Para eso lo pedí.”
La fobia cultural a los olores corporales quizás se deba a que estos nos recuerdan que no somos más que mamíferos altaneros. Erguidos en dos patas, pero animales.
Yo no me quejo. Ser animal es agradable. Lo prefiero a ser una magnolia o un pedazo de cuarzo. Los olores están íntimamente relacionados con las emociones, la memoria y la conducta sexual. No matan pasiones, las inflaman... Bien lo sabe quien ha hecho el amor resfriado: es tan triste como tomar café sin poder olerlo.
Las flores son sexos, alguna vez lo dije; así consta en los tratados de botánica. Y los sexos son flores cuyo aroma hemos negado, pero que con buena voluntad y para solaz de alma y de cuerpo, podemos aprender a recordar.
Publicadas por Luna Místika a la/s 11:14 a. m.