viernes, 21 de septiembre de 2012
Publicadas por Luna Místika a la/s 4:51 p. m.
jueves, 12 de julio de 2012
Sería lindo
Sería lindo que me quisieras.
Que me hicieras la cama al amanecer
sabiendo lo mucho que me gusta deshacerla.
Sería lindo jugar a las canciones y a los poemas.
Encontrarnos asaltados a cualquier hora del día por el verso o el acorde.
Sería lindo recorrernos despacio con el pensamiento,
que cuando se imponga la distancia cada quien repase las palabras y los momentos
y sonreír tontamente en la oficina.
Sería lindo estar lado a lado
y que me refugiés en tus brazos
y que vos descansés en mi pecho.
Olvidarlo todo, pero nunca olvidarnos.
Publicadas por Luna Místika a la/s 4:00 p. m.
viernes, 22 de junio de 2012
y reposas en mí la calidez de tu cuerpo.
seremos inmortales.
Escaparemos de la lluvia, del ruido, del humo, de las tragedias del mundo
y dibujaremos flores diminutas en nuestros pies para atarnos a la tierra...
pero terminaremos apenas atados a la cama,
silenciando sentimientos, disfrutando la piel.
En medio de la piel no importarán las soledades.
despeinamos tristezas
y despistamos a la nostalgia.
Ahora andate, que es tarde.
Besame con pasión y deseo, pero nada más.
No te atrevás a mirarme a los ojos con ternura,
y no busqués en mi mirada la desnudez que no tengo para vos.
y dejame por siempre la duda de si volverás
y la tranquilidad de que no me importe.
Publicadas por Luna Místika a la/s 3:03 p. m.
martes, 19 de junio de 2012
Y en los espacios que nunca habitaste,
ronda tu sombra.
Me persigue,
me desnuda y exhibe mis soledades,
mis imperfecciones de mujer que se sueña feliz.
Mujer que se construye en sacrificio.
Mujer que se edifica sin vos.
Mujer de soledades en los espacios que nunca habitaste pero en los que estás
persiguiéndome como rabioso recuerdo,
roedor,
silencioso, escurridizo,
y ausente
Publicadas por Luna Místika a la/s 3:51 p. m.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Inevitablemente llega el momento de desaprender.
Olvidar los caminos de lunares,
desmemorizar los puntos de acceso a la locura
Desarticular todas las rutas de pensamiento que lleven a la nostalgia
de los abrazos perdidos,
de los dedos enredados,
de las complicidades...
Secar la memoria de humedades lejanas
de labios atados en prolongados besos.
Reescribir la memoria llenándola de olvidos.
Vaciar de sentimiento - en mares de lágrimas, quizá- cada recuerdo.
Y todo va quedando tan atrás, tan lejano,
tan desdibujado en la memoria que algún día idealizó...
Todo va quedando, desaprendido, en un corazón que late con dolor,
que cicatriza en memorias
y que, inevitablemente, persiste en recordar.
Publicadas por Luna Místika a la/s 4:34 p. m.
martes, 15 de mayo de 2012
¿cuándo volverán los colores?
Publicadas por Luna Místika a la/s 3:49 p. m.
viernes, 24 de junio de 2011
la hora gris
Publicadas por Luna Místika a la/s 4:12 p. m.
martes, 31 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
En la lluvia se regocija mi tristeza
un consuelo en el silencio...
pero en el silencio solo había silencio
y sin abrazos ya no quedaba remedio
Que mis piernas desde hace días están cansadas,
que mis pies están hinchados y también mi alma.
Que estoy cambiando siempre, pero nada cambia.
Que son muchas cosas y no busco sentido,
caminando, avanzando, pero ¿hacia adonde?
Que ya no te busco,
tampoco te encuentro
y sin embargo te espero
Dejame decirlo, rasgando el silencio:
que en la lluvia se regocija mi tristeza.
Publicadas por Luna Místika a la/s 4:55 p. m.
lunes, 7 de febrero de 2011
Vivimos solos en este mundo incierto.
Cerramos las puertas de la casa,
pasamos el picaporte,
cerramos las ventanas,
barremos el polvo,
preparamos una taza de té,
partimos un bollito de pan...
Inmersos en esa soledad nos pensamos en plural.
Así es como en mi soledad te pienso, y así es como la soledad se sienta y se asienta, silenciosa, en un rincón oscuro, mientras que yo me comparto con vos desde el pensamiento.
Publicadas por Luna Místika a la/s 10:55 a. m.
jueves, 20 de enero de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
jueves, 16 de diciembre de 2010
coleccionaré lunares de cuellos dispuestos a calor de estas manos
Publicadas por Luna Místika a la/s 10:10 a. m.
viernes, 3 de diciembre de 2010
martes, 26 de octubre de 2010
este silencio
Este silencio que se confunde con los movimientos de la respiración,
con el rítmico latido de vida que crece en el pecho.
Germina en verde entre la enredadera de mis dedos,
susurra en tenues notas y en prolongados silencios.
Reclama como suyos los ruidos silenciosos de la brisa del mar,
se cree dueño de todos los silencios.
Calla en mis adentros y en cobardía crece
Desde este silencio es que te llamo,
mas por ser silencio no escuchas, no vienes, ni te espero
sin embargo sonrìo,
y en silencio,
sueño
Publicadas por Luna Místika a la/s 11:24 p. m.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Doña Virginia, a propósito del 11-09-1973
Todos los días doña Virginia nos mandaba a comprarle cigarros. Decidir a quién correspondía el mandado nunca fue problema, pues la comisión era tan generosa y el encargo tan frecuente que mi hermana y yo no tardamos en organizarnos y compartir ganancias. En aquel tiempo nos vendían cigarros con tan sólo decir que eran para un adulto, por lo que mis tiernos seis o siete años nunca fueron impedimento para hacerle el mandadito a doña Virginia. Un generoso helado o un tarrito de leche condensada nos acompañaban a mi hermana y a mí después de una fugaz visita a la pulpería de la esquina.
Ella, pelo profundamente negro y voz grave y amorosa con vetas de tabaco y café, vestida en el batón blanco de siempre -o quizás era que tenía varios iguales-, esperaba en el corredor de su casa a que se asomara cualquier carajillo para mandarlo a la pulpe. El rumor de que era bruja por un lado desapareció a los mocosos que pasaban esperando que necesitara el mandado, pero por otro lado, más adelante hizo irresistible la invitación que nos hizo a güilas y no tan güilas al corredor de su casa para contarnos historias de terror.
Tardaron en ser las cinco y media de la tarde cuando ya estábamos sentados en círculo a su alrededor. Alumbrados tan sólo por la tenue luz del atardecer nos moríamos de miedo a medida que aquella mujer nos conducía por las leyendas más tenebrosas que habíamos escuchado. Ella con su pelo largo, oscuro y alborotado, su bata, su voz profunda y su dramatismo, nos decía que la llorona merodeaba con desgarradores lamentos por el río que corría detrás del barrio. A nadie se le ocurriría cuestionar la veracidad de sus palabras, todo lo contrario: en el barrio se rumoreaba que la llorona era su amiga íntima, que pasaba a visitarla y a tomar café mientras que en infinitas tertulias colmadas de silencios intercambiaban nostalgias y con miradas ausentes pensaban en sus desaparecidos.
A pesar de que vivíamos a la par, a Marianita y a mí nos metían a la casa a las seis en punto, salvo poquísimas excepciones en las que conmovíamos a mi mamá diciéndole que nos contaban cuentos de mariposas. A pesar de que en alguna ocasión la excusa era cierta, no nos creyeron muchas veces, pues cuando de miedo se trataban las historias era imposible para mi hermana y para mí dormirnos, lo que implicaba tanto para mis papás como para nosotras una noche colmada de sobresaltos y una mañana de luchas épicas para levantarnos y cumplir con las responsabilidades escolares.
En ocasiones una sola historia bastaba para no dormir tres noches seguidas. Por eso yo solía pensar que aquella enigmática mujer, a la que entre leyendas y cuentos se le asomaba un cariño gigante para cada mocoso aterrado que le hacía círculo en su corredor, nos contaba sus historias más aterradoras. Años después, entre el asombro y la tristeza, mi mamá me sacó del error. Las historias más aterradoras suelen ser más reales de lo que imaginamos en la infancia, y fue justamente a ella a quien se las contó.
El 11 de setiembre de 1973, con el golpe de Estado al gobierno del Presidente Salvador Allende comenzó el terror. Fue bajo el yugo opresor de Pinochet que en 1974 fue arrestado el esposo de doña Virginia, Carlos Pérez Vargas, quien sumaría a la lista de miles de desaparecidos. Con la desaparición de su esposo, ella fue sentenciada a vivir el infierno de las burocracias represivas que niegan, esconden y ridiculizan el dolor de miles de mujeres que buscaron a sus seres amados. Fue sentenciada al dolor de las filas interminables, las acciones penales infructuosas, al miedo, a días y noches de una amarga soledad empapada de incertidumbre. Sin saber del paradero de su esposo tuvo que abandonar Chile.
A los 70 años, el ineludible paso del tiempo y los pares de cajetillas diarias que con inocencia llevábamos hasta su casa, dieron muerte a Doña Virginia. Ella murió con el amargo sabor de la incertidumbre que le acompañó durante tantos años. Luchadora incansable, más fuerte que el dolor...
Yo no sé que hacía Virginia Grütter en esa sucursal que tiene Macondo en Costa Rica, llamada Turrialba. Para mí ella era la vecina de voz potente y amorosa que nos contaba cuentos. Hoy es un motivo más para no olvidar a la injusticia y a sus perpetradores.
Publicadas por Luna Místika a la/s 11:17 p. m.
martes, 27 de abril de 2010
Furia
Publicadas por Luna Místika a la/s 3:28 p. m.
sábado, 24 de abril de 2010
jueves, 15 de abril de 2010
Publicadas por Luna Místika a la/s 3:09 p. m.


